El tiempo
BREVE HISTORIA DEL TENIS
Por Paco Guadaño

Jugar con una pelota ha sido una afición compartida por todas las civilizaciones, antiguas y modernas, orientales y occidentales. Así lo atestiguan textos y referencias milenarias pertenecientes a culturas tan dispares como la china o la griega.

Seguir la evolución del juego de pelota hasta llegar a nuestros días es relativamente fácil. Hay muchos estudios que dan respuesta a cuestiones tan elementales como el origen de su nombre o el sistema de contar los puntos, de quince en quince. Se sabe que este sistema ya era utilizado en el jeu de paume, juego practicado en Francia desde el siglo XIII, aunque, en realidad, lo que hacían entonces se parecía más al frontón a mano o con pala de madera. Las raquetas encordadas no se empezaron a utilizar hasta el siglo XVI, tiempo en el que ya se conocía esta modalidad del juego con el nombre de tennis, quizá como derivación de la palabra francesa tenez (algo así como "¡Ahí va!") con que los jugadores advertían al contrario de que iban a poner la pelota en juego.


El jeu de paume francés en el siglo XVI

En cuanto al sistema de contar los puntos, su inspiración sexadecimal es evidente. Es como si el marcador siguiera los pasos del minutero por la esfera de un reloj, cantando cada cuarto de hora y anotando un juego al completar la hora: quince, treinta, cuarenta y cinco, ¡juego!

Hay una hipótesis según la cual el origen de este sistema se remonta a los albores de la astronomía, en la Baja Edad Media, cuando la exploración del firmamento causaba furor entre reyes y cortesanos. Esta afición puso de moda el astrolabio (en la foto), instrumento con el cual se podían medir ángulos y distancias y que fue el principal instrumento de navegación hasta la invención del sextante en el siglo XVIII.

Paralelamente a su curiosidad por el cielo, la casta ociosa de aquel tiempo desplegaba una intensa actividad deportiva en torno al juego de pelota. De esta convivencia entre aficiones bien pudo resultar que los puntos del juego se contaran de 15 en 15, que son los grados comprendidos por cada sector del astrolabio. Cada cuatro puntos, es decir, 60 grados, valían un juego. El set consistía en ganar seis juegos, con lo que el vencedor sumaba 360 grados, un círculo completo; o, en términos astronómicos, una esfera celeste.

En el siglo XVI, el sistema de puntuación basado en el astrolabio se había generalizado, con la única novedad de sustituir el punto 45 por el 40, a efectos de facilitar el trabajo del árbitro. Así, pues, el sistema de conteo actual estaba ya perfilado hace cinco siglos.


El tenis de nuestro tiempo

A partir del siglo XVII, el tenis, que había alcanzado numerosos adeptos en toda Europa, se extendió también por América. Sin embargo, no había una normativa establecida respecto a las características del terreno de juego o la conducta de los jugadores.

El tenis actual, con unas reglas básicamente iguales a las que ahora conocemos, nació en Inglaterra, en 1874. Su artífice fue un militar británico, el comandante Walter Compton Wingfield (en la foto), quien combinó algunas reglas del Badminton con otras de un juego chino para aplicarlas a lo que él llamó sphairistiké ("juego de pelota", en griego). Las normas fueron aceptadas sin problemas, pero el término sonaba tan estrafalario que los jugadores prefirieron seguir llamándolo "tennis".

El primer campeonato de aficionados masculinos se celebró en 1877, en The All-England Croquet Club, de Wimbledon, muy cerca de Londres. En 1881, Wimbledon tuvo su réplica americana en Forest Hills. El tenis había cruzado el Atlántico. En 1896 fue incluido en el programa de las Olimpiadas.

Como en aquellos tiempos las pistas de tenis eran de yerba, el nuevo deporte se llamó lawn-tennis (en español, "tenis sobre yerba"). Luego, cuando se empezó a jugar también en pistas de tierra, su nombre se quedó en tennis a secas. Hoy se juega en superficies muy diferentes: yerba, tierra, cemento, moqueta, parqué... Si te fijas, algunas bolas llevan el sello all courts, que traducido al español quiere decir "todas las pistas". Son bolas preparadas para el juego sobre cualquier superficie.


El tenis en España

Pero volvamos a la historia. En España, el juego de pelota tiene una raigambre similar a la del resto de Europa. Sabemos que Felipe el Hermoso murió tras jugar una partida. Y sorprende comprobar que hace más de tres siglos, en 1660, el escritor Juan Zabaleta describía el tenis en unos términos bastante actuales: «El que saca, encamina la pelota hacia donde no la puedan coger los que restan».

El primer partido disputado con arreglo a las normas de Wingfield tuvo lugar a finales del siglo XIX, en la colonia inglesa formada por trabajadores de las minas de Río Tinto, en Huelva. En 1899 se creó el Barcelona Lawn-Tennis Club, y en esa ciudad tuvieron lugar los primeros campeonatos internacionales celebrados en nuestro suelo. Eso fue en 1904. Cinco años después se constituyó la Asociación de Lawn Tennis de España, hoy conocida como Real Federación Española de Tenis.


ITF, Coubertin, Davis

La creación en 1913 de la Federación Internacional de Tenis, ITF, consolidó el tenis como deporte internacional. En 1924, la trayectoria olímpica de este deporte sufrió un revés cuando la alta profesionalización de los jugadores llevó a su exclusión de las Olimpiadas, a las que no regresó hasta los Juegos de Seúl, en 1988. Sin embargo, la decisión de Coubertin no dejó al tenis sin competición internacional. En 1900 el jugador norteamericano Dwight Filley Davis había propuesto una competición por equipos nacionales en la que se enfrentarían los mejores tenistas estadounidenses contra un equipo de las Islas Británicas.

El primer encuentro tuvo lugar en el Longwood Cricket Club de Boston, venciendo los estadounidenses a los británicos por 3-0. Davis, que jugó con el equipo de EEUU donó el dinero necesario para la elaboración de una copa de plata, según un diseño de Rowlan Rhodes, basado en una ponchera (los españoles, más hechos a la ensalada que al ponche, la llamamos "ensaladera"). En el interior de la ponchera se grabó el nombre del torneo: "International Lawn Tennis Challenge Trophy" (hoy conocido como Copa Davis), y en su lateral quedaron anotados los nombres de los participantes.


La primera Copa Davis

Cada año, un aspirante al título retaba al vencedor del año anterior. Con la victoria de Gran Bretaña sobre EEUU, en 1903, la copa vino a Europa y animó a otros países a competir por ella. En 1904 se inscribieron Francia, Bélgica y Austria. En 1905, Australia. Otras tres naciones en 1913. En 1921, siete más, entre ellas España. El aumento de países obligó a dividir el mundo en zonas geográficas. Los equipos aspirantes debían disputar cinco rondas en su zona y dos rondas interzonas antes de llegar a la final. Esta modalidad, llamada Challenge Round, favorecía al campeón anterior, que sólo se enfrentaba en una ronda al aspirante.

En 1972 se modificó este sistema, pasando a otro, denominado Final Round, en el que todos los países iniciaban la competición desde la primera ronda. En 1981 se creó el Grupo Mundial o primera división, integrado por los 16 mejores países, y grupos regionales de Segunda y Tercera, con lo que la competición ganó el aliciente de ascensos y descensos. En el Grupo Mundial sólo se disputan las eliminatorias de octavos de final, cuartos, semifinales y final.

La costumbre de grabar en la Copa los nombres de vencedores y finalistas unida al hecho de que no se entrega en propiedad, hizo que pronto faltase sitio para nuevas anotaciones. En 1921, Davis donó una bandeja de plata de 95 cm de diámetro como base de la ponchera, en la que se grabaron las finales de 1921 a 1933. Cuando ésta se llenó, se construyó una peana de madera con placas capaz para 34 ediciones más. En 1969 fue necesario añadir una segunda peana, que disponía de espacio hasta el año 2002, fecha en que se hizo necesaria una nueva ampliación.

Año 2000: 1ª Davis para España

Aunque la selección española se desperezó muy tarde (la Davis tenía un siglo de vida cuando la ganó por primera vez), sólo cinco selecciones nacionales han levantado la Copa en más ocasiones que ella.

En la foto, Costa, Corretja, Balcells y Ferrero ganan la primera Copa Davis para España en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Era el año 2000. Después vendrían las victorias de 2004, 2008, 2009 y 2011. (Ver Palmarés de la Copa Davis)


ATP

En 1968 nace la Era Open del tenis, que abre a los jugadores profesionales las puertas de todo tipo de torneos, a excepción de las recalcitrantes Olimpiadas que no levantan su veto hasta 1988. Este auge del tenis profesional da lugar al nacimiento en 1972 de la Asociación de Tenistas Profesionales, organización del tenis masculino que un año después tendrá su répica femenina en la WTA. Entre las competencias de la ATP están la creación de un ranking oficial (llamado ranking de entradas) y la organización desde 1990 de un circuito masculino a nivel mundial, circuito que en 2009 sufre una remodelación pasando a llamarse ATP World Tour.

La Copa Masters

En 1970, la ITF había inaugurado un campeonato de fin de temporada al que llama The Masters. Su primer ganador es el norteamericano Stan Smith, que vence en la final al australiano Rod Laver. En 1990, la ATP modifica las reglas del torneo y lo llama ATP Tour World Championship. En la novena edición de esta modalidad dos españoles, Álex Corretja y Carles Moyà, llegan a la final, con victoria de Álex. Mientras tanto, la ITF ha creado un nuevo evento paralelo, que llama Copa Grand Slam, destinado a los 16 tenistas que hayan obtenido mejores resultados en los torneos de Grand Slam disputados en el año. Como los jugadores seleccionados para jugar en ambos campeonatos son prácticamente los mismos, en 1999 los dos torneos se fusionan en uno, restringido a los 8 jugadores mejor clasificados en el ranking mundial, con la salvedad de que cualquier jugador que gane un Grand Slam ese año se asegura una de las plazas sin importar cual sea su clasificación. La nueva versión se llama Tennis Masters Cup y establece su sede en Shanghai. En 2009, la sede se traslada a Londres y el torneo pasa a llamarse ATP World Tour Finals. A partir de ahí, los organizadores se tomarán otros diez años para buscarle un nombre nuevo.

No quisiera finalizar este esbozo histórico sin hacer una observación lingüística. En el párrafo de Zabaleta podíamos apreciar la raigambre castellana de los términos saque, resto y pelota frente a los importados servicio, devolución y bola. Eso está bien, que cada cual utilice los que más le gusten. Sin embargo, no todos los términos foráneos encuentran su equivalente en nuestro idioma. Algunas de esas palabras ajenas las iréis conociendo sobre la marcha. Otras las podéis consultar en nuestro Glosario inglés.
También te recomendamos

Bibliografía • Hemeroteca • Fotos de Museo